diciembre 19, 2011

Que Inglaterra tiemble



PJ Harvey
Let England Shake
Island 2011
P. Ellis, Harvey, Harvey, Parish

En el discurso de aceptación de su 2º Mercury Prize, PJ Harvey recordó la víspera de los eventos que habrían de conducirla en el camino hacía Let England Shake (Island 2011). Un martes 11 de septiembre de 2001, la artista quedo varada en un hotel en Washington D.C. desde cuyas ventanas se apreciaba la columna de humo desprendida de los escombros del avión estrellado esa mañana en el edificio del Pentágono. Como millones de seres humanos alrededor del mundo, sintió el cotidiano rondar de la muerte mas cerca que de costumbre. A punto de recibir por vez primera el Mercury por un álbum coincidentemente inspirado por la ciudad epicentro de los ataques terroristas -Stories from the city, stories from the sea (Island 2000)- aquel momento fue igualmente funesto y revelador. Harvey pensó que el arte -para ella- a partir de entonces, tendría la misión de atender las cosas importantes, lo trascendente. Así emprendió un largo sendero creativo para lograr una sola obra cuya valía trascendiera el tiempo. 10 años después Let England Shake vio la luz.

Escueto en su sonido primordial, en coherencia con la obra de Harvey a través de los años -mas de 20 en el oficio del rock- configura su artisticidad exacerbada en simples elementos que construyen escenarios dedicados a Inglaterra y su tradición militar. Sentimiento silvestre y pasado de moda para nuestra era de emancipación ciudadana, democrática y libre de antiguas etiquetas de nacionalismo fervoroso. Con su personal de confianza -Mick Harvey, John Parish y Flood- materializa canciones cuya austeridad rítmica las convierte automáticamente en himnos bélicos.

Relatos de temerosos adolescentes lanzados al campo de batalla a respirar la fragancia mezclada del tomillo y la sangre -On Battleship Hill-. De cantos a la orilla de los blanquecinos riscos de la costa inglesa, declamando su amor por la tierra que los vio nacer -England-. Del sonido de las ramas rotas al paso de la tropa en la obscuridad del terreno . De camaradería en el campo de batalla; de chiquillos que parten sin despedida pues el tiempo de la guerra los reclama presurosos a tomar las armas -In The Dark Places, Bitter Branches-. Chirridos disonantes de la mano de sutiles acordes de un piano apenas perceptible, reconfortante inclusive -Hanging In The Wire-. Instrumentos que se esconden con timidez unos detrás de otros, casi suplicando pasar inadvertidos, cual pinceladas de aguadas negras de presencia diluida pero perfectamente distinguible.

Así Harvey, otrora encarnación quintaesencial de la roquera en los noventa (1990's) camina entre la niebla, lanza su agudo cantar a cielo abierto para encontrar resonancia en voces masculinas -The Glorious Land- como queriendo ilustrar la fragilidad del vínculo entre paisanos que comparten una misma tierra a pesar de si mismos. Cantos de violencia y esperanza. Reflexiones de amor a la patria, del peso de la historia y de la urgencia por un mañana brillante a pesar de los signos inequívocos de que Inglaterra -y el mundo- tiembla.

¿Será que Harvey logró su cometido? Un 2º Mercury en la vitrina le insinúa que hay un lugar para ella en la inmortalidad reservada a los grandes.

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