diciembre 13, 2011

Invisible Man



Ely Guerra
Invisible Man
Homey Company 2011
P. Hernán Hecht

Una madrugada una inesperada idea surgió en la inquieta mente de Elizabeth Guerra Vázquez. Según la anécdota cuenta, tomó el teléfono y marcó a su compañero de banda el prestigioso baterista Hernán Hecht; emocionada le dijo que quería hacer un disco de versiones de ellos mismos pero en Jazz. Si bien jamás se aclaró si la llamada sucedió inmediata al nacimiento de la ocurrencia o a la mañana siguiente, lo importante quedó registrado. Hecht asumía la responsabilidad de aquel encargo.

La empresa se cumpliría al desnudar Hombre Invisible (Homey Company 2009) a 4 "simples" elementos: Batería, piano, contrabajo y voz. Un álbum de versiones de si mismos . O casi, bien sabido es que aparte de su labor como músicos de apoyo con Ely Guerra, el propio Hecht y Nicolás Santella -piano- son connotados miembros de la escena Jazz nacional. ¿Qué implicaba exactamente la aceptación de dicha empresa? ¿Experimentación, aprendizaje? ¿Qué motivó a la cambiante cantante a soltar la rienda a sus músicos mas virtuosos?

Durante los 2 años del ciclo de Hombre Invisible Guerra colaboró con músicos cuyo entrenamiento musical sobrepasa el suyo. Natalia Lafourcade y Denisse Lo Blondo Gutiérrez podrán no equiparársele en potencia vocal, pero sí en técnica. Sin mencionar la abrumadora experiencia que debe suponer el ser parte del ensamble de un par de orquestas sinfónicas. Algo en la cabeza de Guerra se perturbó y es notorio. Entonces buscó refinar su principal activo, su privilegiada voz. En ese proceso Invisible Man (Homey Company 2011) es la prueba de fuego al ponerla al servicio de los habilidosos interpretes que la acompañan. ¿O es al revés?

Invisible Man presenta un panorama diferente para ella, acostumbrada a los grandes saltos al vacío, se enfrenta a nuevas reglas en un mundo del que aprende paso a paso. Se deja llevar por Hecht y Santella en un mar de nuevas interpretaciones para sus no tan añejas canciones. Son ellos quienes le indican el camino, en todo momento se encuentra a su merced, les permite brillar para ir detrás de ellos y alcanzarlos. Sabe que el mundo del Jazz no es el suyo pero lo intenta, se somete e intenta su disciplina.

Así el cuarteto -completo con la participación de Aarón Cruz en el contrabajo- hace lo que le viene en gana con Hombre Invisible; cambian tiempos -Bumerán, Colmena- refuerzan momentos dramáticos -Mi Condición- añaden toques latinos de romanticismo -You love me, Stranger, Lento funeral- experimentan con texturas -Messy, La Habitación- todo lo permitido dentro de la (supuestamente) limitada estructura del cuarteto. Guerra deja que los suyos brillen a voluntad para que ella pueda controlar su voz, mostrar cuantos matices es capaz de alcanzar, las dulces tesituras ocultas por años de explosivos quebrantos.

La combinación es inquietante pues mantiene intacta la vanguardia que caracteriza a Guerra, pero con otro sabor; siempre un reto ante el cual enfrentarse a la escucha, pero que en recompensa gratifica con altas dosis de dulzura, experimentación a ultranza y una sensación de regocijo al terminar. Los resultados visibles de Invisible Man podrán medirse con un nuevo disco de canciones nuevas, mientras tanto solo queda el puro placer que produce al escucharlo y pensar en ese promisorio futuro.

Si surge la duda:
Lontano
Stranger
Mi Condición
Lento Funeral
You Love Me

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