enero 19, 2012

Un conejo en el sombrero -Y lo que eso implica-



La Gusana Ciega
Conejo en el sombrero
Naranjada Records 2011
P. Arroyo, Gutiérrez, Martínez, Vilchis

Recordar los tiempos de gloria de la Gusana Ciega es recordar los alaridos de las jovencitas gritando en éxtasis por su vocalista Daniel Gutiérrez. Gracioso que estuvieran dispuestas a ofrendarse a un tipo que de puño y letra confesaba no ser precisamente el paladín de la fidelidad. El grueso de los éxitos del cuarteto cantaban desvergonzadas loas a sus aventuras amorosas, todas aderezadas de juegos de engaño y voracidad masculina. En el pináculo de su fama confesaba descarado -aunque no sin un dejo de culpa- sus suertes amatorias en Correspondencia Interna (Manicomio 1999) cuentos de amores apasionados ávidos de venganzas amargas.

Correspondencia interna fue la banda sonora de la típica historia de celos, traición y excesos que cobró a la Gusana Ciega después de su ciclo, un integrante fundador menos -Manuel Leyva (bajo)- un hiato de 5 años y una banda nueva castigada por un público celoso de su grupo original. Pensando que su solo carisma podría sostener Cosmonova, Gutiérrez aprendió a la mala, que no vale la pena hacer caso a sirenas que prometen fama y fortuna con proyectos en solitario. Ya sin Leyva, reformó a la Gusana Ciega y siguió construyendo su legado desde una trinchera mas humilde. En definitiva, no existe tal cosa como recuperar el tiempo perdido.

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Conejo en el sombrero (Naranajada Records 2011) se encuentra lejano a cualquier disco de la Gusana Ciega. Su sonido es completamente diferente a sus anteriores encarnaciones. Austero y concentrado en sustanciosos arreglos de guitarra, afinca su fuerza en la composición y la brevedad de sus canciones. Inevitablemente su humor amargo recuerda a Correspondencia Interna.

Canciones simples en su composición custodiadas por la hábil guitarra de Jorge Vilchis. No mas arreglos intrincados con celosos ritmos. Todo es rock de figuras sencillas de tararear, pero profusamente estructurado. Si de algo no se puede acusar a la Gusana Ciega es de simpleza. Disco tras disco buscan mostrar una nueva cara, y la de Conejo en el sombrero es quizá la mas distanciada de todas las que antes había mostrado. El combo acusa el uso de influencias que siempre habían estado ahí, pero que no se habían permitido experimentar; el sonido de Conejo en el sombrero recuerda por igual a the Cars que a El Tri. Afortunadamente la capacidad mutante del grupo permanece intacta. Unicamente con guitarras, bajo y batería, lo mismo logra trepidantes momentos energéticos -Entra en el agua, Domingo generacional- que tristes dulces melodías -Ella estrella, Asimétrica- monótonas composiciones cuasi marciales -Castillo en la luna- o desgarradoras confesiones de impotencia -Conejo en el sombrero-.

El hilo conductor de Conejo en el sombrero es una inusitada amargura-casi misoginia- contra las mujeres, envuelta en tópicos de la edad mediana. Ficciones o autobiografías, Gutiérrez bien podría ser acusado de adulto contemporáneo cuando su voz se desgarra al pedir explicaciones. Así las retrata lo mismo como objetos de deseo destartalados, manipuladores, tontos y hastiados de los hombres que los acompañan en la vida. Una vez que la juventud empieza a declinar en pos de la madurez, empiezan a surgir las angustias del ajuste de cuentas de la vida. Así el otrora casanova se enfrenta a estas mujeres hartas. No mas jovencitas dispuestas a todo por el astro del rock; mujeres vividas que hacen de los hombres sus víctimas. De hombres desesperados por el favor de su atención, pero cuyo rango de paciencia se compacta con la edad -Te entregas-. De hombres y mujeres envidiosos, lascivos y desconfiados.

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Trece años después los papeles han cambiado. El mago es otro y los trucos en la manga no le parecen graciosos ahora a Gutiérrez. Por eso ante el abismo, deposita toda esa desesperación en un disco inesperadamente sombrío y maravilloso.

¡Bravo!

Trivia: Dolor de huevos la canción donde la Gusana Ciega se viste del El Tri cuenta con la participación de Jessy Bulbo. ¿Coincidencia?

diciembre 19, 2011

Que Inglaterra tiemble



PJ Harvey
Let England Shake
Island 2011
P. Ellis, Harvey, Harvey, Parish

En el discurso de aceptación de su 2º Mercury Prize, PJ Harvey recordó la víspera de los eventos que habrían de conducirla en el camino hacía Let England Shake (Island 2011). Un martes 11 de septiembre de 2001, la artista quedo varada en un hotel en Washington D.C. desde cuyas ventanas se apreciaba la columna de humo desprendida de los escombros del avión estrellado esa mañana en el edificio del Pentágono. Como millones de seres humanos alrededor del mundo, sintió el cotidiano rondar de la muerte mas cerca que de costumbre. A punto de recibir por vez primera el Mercury por un álbum coincidentemente inspirado por la ciudad epicentro de los ataques terroristas -Stories from the city, stories from the sea (Island 2000)- aquel momento fue igualmente funesto y revelador. Harvey pensó que el arte -para ella- a partir de entonces, tendría la misión de atender las cosas importantes, lo trascendente. Así emprendió un largo sendero creativo para lograr una sola obra cuya valía trascendiera el tiempo. 10 años después Let England Shake vio la luz.

Escueto en su sonido primordial, en coherencia con la obra de Harvey a través de los años -mas de 20 en el oficio del rock- configura su artisticidad exacerbada en simples elementos que construyen escenarios dedicados a Inglaterra y su tradición militar. Sentimiento silvestre y pasado de moda para nuestra era de emancipación ciudadana, democrática y libre de antiguas etiquetas de nacionalismo fervoroso. Con su personal de confianza -Mick Harvey, John Parish y Flood- materializa canciones cuya austeridad rítmica las convierte automáticamente en himnos bélicos.

Relatos de temerosos adolescentes lanzados al campo de batalla a respirar la fragancia mezclada del tomillo y la sangre -On Battleship Hill-. De cantos a la orilla de los blanquecinos riscos de la costa inglesa, declamando su amor por la tierra que los vio nacer -England-. Del sonido de las ramas rotas al paso de la tropa en la obscuridad del terreno . De camaradería en el campo de batalla; de chiquillos que parten sin despedida pues el tiempo de la guerra los reclama presurosos a tomar las armas -In The Dark Places, Bitter Branches-. Chirridos disonantes de la mano de sutiles acordes de un piano apenas perceptible, reconfortante inclusive -Hanging In The Wire-. Instrumentos que se esconden con timidez unos detrás de otros, casi suplicando pasar inadvertidos, cual pinceladas de aguadas negras de presencia diluida pero perfectamente distinguible.

Así Harvey, otrora encarnación quintaesencial de la roquera en los noventa (1990's) camina entre la niebla, lanza su agudo cantar a cielo abierto para encontrar resonancia en voces masculinas -The Glorious Land- como queriendo ilustrar la fragilidad del vínculo entre paisanos que comparten una misma tierra a pesar de si mismos. Cantos de violencia y esperanza. Reflexiones de amor a la patria, del peso de la historia y de la urgencia por un mañana brillante a pesar de los signos inequívocos de que Inglaterra -y el mundo- tiembla.

¿Será que Harvey logró su cometido? Un 2º Mercury en la vitrina le insinúa que hay un lugar para ella en la inmortalidad reservada a los grandes.

diciembre 13, 2011

Invisible Man



Ely Guerra
Invisible Man
Homey Company 2011
P. Hernán Hecht

Una madrugada una inesperada idea surgió en la inquieta mente de Elizabeth Guerra Vázquez. Según la anécdota cuenta, tomó el teléfono y marcó a su compañero de banda el prestigioso baterista Hernán Hecht; emocionada le dijo que quería hacer un disco de versiones de ellos mismos pero en Jazz. Si bien jamás se aclaró si la llamada sucedió inmediata al nacimiento de la ocurrencia o a la mañana siguiente, lo importante quedó registrado. Hecht asumía la responsabilidad de aquel encargo.

La empresa se cumpliría al desnudar Hombre Invisible (Homey Company 2009) a 4 "simples" elementos: Batería, piano, contrabajo y voz. Un álbum de versiones de si mismos . O casi, bien sabido es que aparte de su labor como músicos de apoyo con Ely Guerra, el propio Hecht y Nicolás Santella -piano- son connotados miembros de la escena Jazz nacional. ¿Qué implicaba exactamente la aceptación de dicha empresa? ¿Experimentación, aprendizaje? ¿Qué motivó a la cambiante cantante a soltar la rienda a sus músicos mas virtuosos?

Durante los 2 años del ciclo de Hombre Invisible Guerra colaboró con músicos cuyo entrenamiento musical sobrepasa el suyo. Natalia Lafourcade y Denisse Lo Blondo Gutiérrez podrán no equiparársele en potencia vocal, pero sí en técnica. Sin mencionar la abrumadora experiencia que debe suponer el ser parte del ensamble de un par de orquestas sinfónicas. Algo en la cabeza de Guerra se perturbó y es notorio. Entonces buscó refinar su principal activo, su privilegiada voz. En ese proceso Invisible Man (Homey Company 2011) es la prueba de fuego al ponerla al servicio de los habilidosos interpretes que la acompañan. ¿O es al revés?

Invisible Man presenta un panorama diferente para ella, acostumbrada a los grandes saltos al vacío, se enfrenta a nuevas reglas en un mundo del que aprende paso a paso. Se deja llevar por Hecht y Santella en un mar de nuevas interpretaciones para sus no tan añejas canciones. Son ellos quienes le indican el camino, en todo momento se encuentra a su merced, les permite brillar para ir detrás de ellos y alcanzarlos. Sabe que el mundo del Jazz no es el suyo pero lo intenta, se somete e intenta su disciplina.

Así el cuarteto -completo con la participación de Aarón Cruz en el contrabajo- hace lo que le viene en gana con Hombre Invisible; cambian tiempos -Bumerán, Colmena- refuerzan momentos dramáticos -Mi Condición- añaden toques latinos de romanticismo -You love me, Stranger, Lento funeral- experimentan con texturas -Messy, La Habitación- todo lo permitido dentro de la (supuestamente) limitada estructura del cuarteto. Guerra deja que los suyos brillen a voluntad para que ella pueda controlar su voz, mostrar cuantos matices es capaz de alcanzar, las dulces tesituras ocultas por años de explosivos quebrantos.

La combinación es inquietante pues mantiene intacta la vanguardia que caracteriza a Guerra, pero con otro sabor; siempre un reto ante el cual enfrentarse a la escucha, pero que en recompensa gratifica con altas dosis de dulzura, experimentación a ultranza y una sensación de regocijo al terminar. Los resultados visibles de Invisible Man podrán medirse con un nuevo disco de canciones nuevas, mientras tanto solo queda el puro placer que produce al escucharlo y pensar en ese promisorio futuro.

Si surge la duda:
Lontano
Stranger
Mi Condición
Lento Funeral
You Love Me

noviembre 24, 2011

The Whole Love

Wilco

The Whole Love

dBpm Records 2011

P. Sansone, Schick, Tweedy

La semana previa al lanzamiento físico de The Whole Love (dBpm Records 2011) la internet y sus habitantes apresuraron sus conclusiones en la primera escucha. Un público ávido de la novedad de vanguardia que salvara un año musical un tanto flojo en el departamento del rock, paso por alto los retruécanos y prolijos detalles de producción de la placa. La composición habitual de Wilco no sufrió cambio alguno, todas sus estrategias sonaron intactas, salvo por la sorpresa que representó Art of almost alejada totalmente de cualquier cosa previa que se le conozca a los de Chicago. Eso bastaba para apresurar el juicio respecto del octavo intento del grupo y seguir adelante en la búsqueda frenética del nuevo santo que renueve los formatos de la música popular contemporánea.

Sin embargo la curiosidad mató al gato. Segundas, terceras y cuantas escuchas consecutivas fueron necesarias, revelaron a los incrédulos los quilates de una joya cortada con oficio, maestría y sobre todo artificio. The Whole Love es un festín de sonoridad una vez que se deja de pelear contra él. Conducirse entre sus momentos psicodélicos pop -I might, Standing O- o su alma folk entrelazada de esperanza y conformidad -Rising Red Lung, One Sunday Morning- es un deleite sin reservas. Su vaivén esquizofrénico le permite cambiar sus estados de ánimo con tranquilidad descarada. Desde su inicial punto álgido que arremete con violencia, a los ecos melancólicos de Sunloathe; de la franca alegría conformista de Dawned on me hacia la obscura belleza de Black Moon. Wilco va y viene con naturalidad. Sin despeinarse. El tipo de arte que se hace en la plenitud de la madurez temprana.

Interminables capas de texturas resueltas a través de la dominante presencia del bajo -cosa mas bien rara en la banda- guitarras eléctricas cambiantes entre la voz cantante y el fondo, una armada de órganos comandados por resonantes Mellotrones y Patell's transportes al lejano pasado -de Wilco, de la música pop- un robusto componente de percusiones que tintinean por doquier y una guitarra acústica que en su momento manda callar a todo lo demás, para protagonizar a lado de la siempre emotiva voz de Tweedy. El resto se afianza con la concienzuda producción. Para el proceso de grabación de The Whole Love la banda optó por explotar los no pocos recursos de su centro de operaciones: The Loft. Al hacerse cargo de la meticulosa labor, Jeff Tweedy capitanea a un bastante suelto e imaginativo Pat Sansone; quienes a lado de Tom Schick también hicieron la ingeniería de audio. Esta recuerda los momentos mas logrados de Yankee Hotel Foxtrot (Nonesuch 2002) sin la pesadez de este.

Así los lugares comunes de Wilco esparcidos por doquier nos hacen nuevamente sentido: La observación profunda del cotidiano mas trivial, la insistencia en la futilidad de la existencia material, el turismo de banda de rock, el pequeño y constante drama del matrimonio, las estructuras rítmicas en crescendo, country de cafetería y todo lo demás que bien se le conoce. La actual encarnación de la banda -que por lo pronto parece ser la definitiva- puede descansar en sus laureles por largo tiempo: Ha logrado su mejor disco a la fecha.

Y eso siendo Wilco no significa poca cosa -con o sin el favor de la voracidad del nuevo público roquero de la internet-.

agosto 31, 2011

Alto al fuego



Jumbo

Alto al fuego

Promotodo México (2011)

P. Jesus "Chuy" Flores


El panorama en retrospectiva es simple para Jumbo. Los años de vanguardia y experimentación quedaron perfectamente plasmados en los surcos de Superficie (Noiselab 2007) y Teleparque (BMG 2003). Lo mejor de sus no pocas habilidades técnicas se aprecian deleitosas en D.D. y ponle Play (BMG 2001) y Álamo, canciones en madera volumen 1 (Producciones Mexicanas Discográficas 2009). En términos generales han aprobado toda competencia que se le ha puesto de frente incluida la del hit-parade o la de la posteridad, cuyo clásico disco debut Restaurant (BMG 1999) cumple satisfactoriamente en ambos apartados.


De tal manera Jumbo es quizá el sobreviviente mas notable de toda una generación de músicos, que se prometieron la revolución musical de la escena mexicana. A punto de caer en desgracia después de la desbandada de los hermanos González, los Jumbo restantes lograron mantener la cohesión de la banda, a pesar del carisma que aquellos aportaban. En estos días Jumbo poco a poco se encamina a convertirse en una de esas bandas que viven de prolongadas giras por el interior de la república, sin pena y menos sin gloria. Su catálogo de canciones radiables y clásicos eternos les da para continuar siendo un combo que en tiempos de internet ha forjado su reputación en vivo, algo que muy pocos en México pueden presumir a decir verdad.


En su quinto larga duración Alto al fuego (Promotodo 2011) se adivina esa carrera longeva basada principalmente, en la capacidad de la banda para hacer lo mismo canciones pegajosas y memorables, que canciones con algún giro interesante que los mantenga a un escaso centímetro lejos de la mediocridad. No es de extrañarse que su facilidad para el oído ajeno se haya forjado en las necesidades que impone el tocar en vivo con dicha regularidad. Así que sin concesiones Alto al fuego entrega sus 10 canciones en menos de 36 minutos. Canciones simples, de guitarra, bajo y batería. A veces un piano eléctrico o un órgano que adorna pero que no dirige, tal es la seguridad de Jumbo con estas canciones. Directas y listas para incrustarse en la mente con sus tarareos simples y livianos.


Aparentemente.


Y es que al pasar tanto tiempo de gira por el interior del país es inevitable percibir los cambios en el paisaje, ver como la vida cotidiana se fragmenta poco a poco, dejando ver las fisuras donde se esconde el germen de la putrefacción. Obviamente aludiendo a la situación de violencia actual en el país, lo que Alto al fuego nos dice es que la violencia se esconde dentro de cada uno de nosotros. Con nuestras actitudes nefastas y esquivas, con la falta de empatía, con el encierro que nos imponemos para no saber de la realidad y el malsano hábito de mirar a otro lado.


Lo que nunca ha sido el fuerte de Jumbo florece ante la necesidad de denuncia. Las letras en Alto al fuego se esconden, no hablan de la virulencia de las calles sino de lo que dentro de nosotros permite que acontezca. En Bla bla bla las palabras pueden ser cualquier cosa mientras no les pongamos atención, simples abstracciones enfundadas en canción bobalicona -con un gran video de por medio-, A veces canta sobre nuestros habituales problemas para comunicarnos, Mundo pequeño retrata con sutileza como la inmovilidad hace matrimonio con la costumbre, el ceder lo que somos ante la impotencia de no poder hacer nada. En Nubes lo que permanece son los objetos, pero lo que va y viene es nuestro sentir hacia el entorno cuando ha sido violentado.


Las cosas han cambiado drásticamente y solo hay una manera de decirlo: Directamente. Las veloces canciones de Alto al fuego no marcarán el parteaguas de la carrera de Jumbo, y tampoco cambiarán la situación del país por si solas; pero son una pertinente reflexión sobre el papel que cada uno de nosotros tiene en la degradación de la nuestra sociedad.


Un buen disco para tener en consideración.

agosto 02, 2011

A propósito de A Propósito


Babasónicos
A Propósito
Universal (2011)
P. Babasónicos

Cuando uno tiene en su haber 10 discos es natural que el pasado (tu pasado) se convierta en (tu propia) referencia. Por eso no sorprende que en A propósito (Universal 2011) Babasónicos incluya un par de trucos bien ensayados a cabalidad. Baladas de inclinación romántica/obscura -En privado-, la canción rock machacona de bajo rítmico y fraseo simple -Fiesta popular- y el sencillo radiable que oculta sus virtudes líricas en su sencillez melódica -Deshoras-. Con el oficio y los años de camino porque hacer versiones de alguien mas cuando uno ya es su propio punto de partida.

De tal manera el resto es campo abierto para que Babasónicos despliegue sus nuevos encantos. Los viejos lobos de mar saben que para prevalecer en el juego de la seducción hay que renovar el repertorio de vez en vez. Con la promesa de por medio de psicodelia y cambios de estructura en momentos musicales de larga duración en su anuncio, el disco se expresa en canciones que mudan de piel entre atmósferas húmedas y vaporosas. Como serpiente contoneándose de un lado a otro entre la sensualidad exacerbada, la catarsis en forma de baile y el remanso de la humillación masoquista amorosa.

Relucientes joyas explosivas como Flora y fauno, Tormento, Ideas o Muñeco de Haití constatan la capacidad de Babasónicos de mantenernos al pendiente de sus pasos. La afilada lírica de D'Argelos muestra un novedoso añejamiento, llena de metáforas sobre el desdén por la vida moderna, los amores enfermos y la invitación a la revuelta social. Envidiable en su uso de la palabra, el cual solo se logra al alcanzar la madurez. Es evidente que Babasónicos esta en ese punto. No hay mucho que reclamarles o exigirles pues aún cumplen con su empresa. Se llama oficio.

Producido por la banda minuciosamente A propósito es la clase de disco que debe ser escuchado lo mismo a todo volumen, que con los mejores audífonos de los que el escucha disponga. Por encima de los lugares comunes de la banda o sus novedades musicales, algo que debe disfrutarse es su delicada construcción, llena de profusos detalles perfectamente escondidos. Escondrijos sónicos que al manifestarse seducen como la primera vez.

O para no dejar de sonar reiterativos, se llama oficio. Algo que Babasónicos tiene de sobra y que en estos días no abunda.



mayo 23, 2011

Controversias innecesarias (Travieso Carmesí y Música de Fondo MTV Unplugged)



Alondra De La Parra

Travieso Carmesí

Sony Music (2011)

P. Alondra De La Parra


Para nosotros los neófitos en la materia el currículo desglosado de Alondra De La Parra se lee bastante abrumador. Fama o talento de por medio, ha tenido la oportunidad de estar en suficientes foros que constaten su calidad como directora de orquesta, lo mismo que en proyectos que obligan a mirarla con suspicacia -como el concierto de 50 años de carrera de Placido Domingo-. De cualquier manera, De La Parra es parte de una joven generación de directores de orquesta cuya labor -en palabras de su líder moral el venezolano Gustavo Dudamel-, es ofrecer un buen espectáculo.


La heredera del conocido emporio editorial mexicano cumple con creces la encomienda como demostró la noche del Bicentenario nacional con una selección de clásicos mexicanos con un toque inesperado: Las voces de un trío de roqueras enfundadas en trajes de diseñador. Para quienes compartimos esa noche sobre avenida Reforma, el recuerdo indeleble de Ely Guerra tomando de la mano a una conmovida Natalia Lafourcade quien olvidaba la letra de Vereda Tropical en la emoción del momento, es mas que suficiente para aseverar que De La Parra es capaz de montar un show.


Travieso Carmesí es una deuda saldada con el público que presencio ese instante. Repaso sencillo de un México de edificios Art Deco y mujeres que en la mar encuentran confidente para sus pesares de amor, donde la novedad es la voz domesticada de un trío habituado a cantar a grito abierto las mismas penas. Y es que el complemento de la nostalgia por ese México es la capacidad de De La Parra de equilibrar su orquesta y las voces que la acompañan, permitiéndoles lograr tesituras dulces y controladas que de otra manera tardaríamos mucho en escucharles. Así Guerra muestra los verdaderos colores de su voz en un clásico que ha hecho propio -Júrame- Lafourcade muestra su inocente dulzura sin prejuicios -Amanecí en tus brazos- y Gutiérrez se deleita en sus capacidades vocales en un ambiente donde no se les escucha extrañas -Piensa en mi-.


De evocación romántica y metales encendidos De La Parra y compañía actualizan estas viejas canciones con su ímpetu de juventud y tratan de conciliar dos mundos muy distantes, el lenguaje sinfónico y el rock, en el punto intermedio que representan ambos: La música popular. Los resultados son sumamente agradables si se permite uno despojarse de estereotipos, ideológicos y musicales.


¿Porqué no?:

Amanecí en tus brazos

La Llorona

Solamente una vez

Vereda Tropical


Zoé

Música de fondo MTV Unplugged

Emi (2011)

P. Acosta, Báez, Guardiola, Larregui, Mosqueda, Vinall.


Hace algunos años contar la historia de Zoé era contar la historia del underdog que se sobrepone a las vicisitudes que encuentra en el camino hacia la gloria. Zoé finalizó la década de los noventa firmados por Emi, quienes inexplicablemente congelaron a la banda, hasta que Sony la sacó del letargo en 2001 para darle carta de retiro un disco después. Una vez en el camino de la independencia comenzaron a pavimentar con un e.p. The Room (Noiselab 2004) lo que se convertiría en su éxito masivo; con Memo Rex Commander y el corazón atómico de la Vía Láctea (Noiselab 2006) procedieron a su coronación como reyes de la generación Reactor, dando fin a la sucesión de tragedias que era su carrera hasta el momento. El underdog se acabó.


Una vez envestidos como reyes su andar no ha estado desprovisto de pequeños tropiezos, de vuelta con la disquera que los califico de poco viables su primer disco en vivo 281107 (Emi 2008) retrata a una banda en plena forma, aunque con un vocalista flojo. Ese mismo año si bien Reptilectric (Emi 2008) se enarbola como la cúspide de su proceso creativo se antoja autocomplaciente, pero refrendó lo masivo de la banda al filtrarse a las listas de popularidad de la radio pop.


El paso a seguir en la historia clásica del rock de nuestros tiempos es la misa de beatificación: Un MTV Unplugged. Para la música popular en América Latina la grabación de un episodio desenchufado aún supone la canonización de un grupo, emblema de su calidad y poder de convocatoria, una oportunidad única en recursos para reinventarse a placer. Música de Fondo (Emi 2011) es la respuesta de Zoé al respecto.


Valiéndose de una plantilla de invitados de lujo con Chetes a la cabeza, cuya influencia en el sonido del disco va mas allá de lo notorio; Zoé propone una visita diferente al repertorio logrando transformarlo con bastante éxito. Se escucha una banda con un panorama musical mucho mas amplio que incluye ritmos folk, honky tonk y un groove mas alegre. También suenan dramáticas atmósferas densas pobladas de fantasmas modelados por la voz de Lo Blondo. El arreglo musical es a la vez íntimo y majestuoso con una sección de cuerdas y su eco en metales que acompañan esa mezcla rara en un disco por momentos francamente alegre.


Sin embargo a pesar de las dulces percusiones en manos de los bastante talentosos -y antipáticos- Yamil Rezc y Andrés Sánchez, el disco conserva el ánimo espeso que caracteriza a la banda, por momento eclipsada ante sus invitados. Chetes toma las riendas en momentos donde quizá quien debería brillar en su interpretación es Sergio -guitarra- o Jesús -teclados-, Lo Blondo opaca en mas de una ocasión a León -voz- aún cuando no se le puede reprochar a la interpretación de Larregui -a diferencia de 281107-. Con todo es de festejarse la humildad de la banda para apartarse y dejar que sus invitados aporten a favor del ensamble.


Las canciones crecen de una manera que en manos de Zoé a secas quizá hubieran sido repeticiones de si mismas. Infinito es traducida de su original esquizofrenia electrónica a un ejercicio de psicodelia groovie acompasada por intervenciones de vocoder, engrandecida con cuerdas y metales que la puntualizan. Dead pasa de su gélido lamento a una rítmica balada con la sazón babasónica que aporta Adrián D'Argelos. Nada cambia su tono percusivo por uno mas grave que explota en psicodelia con un Enrique Bunbury a quien se le agradece control de toda forma de drama innecesario. Algunas canciones sin problemas superan cierta mediocridad de su propuesta original (Luna, Últimos Días). Cada una sufre transformaciones notables y manifiestan la enorme capacidad musical de la banda al ser rectores de tremenda encomienda.


En general el cálido y envolvente sonido del ensamble propuesto para Música de fondo corroboran que la historia de Zoé aún tiene emocionantes capítulos por contar. Este, el mas reciente, es prueba de que su historia de éxito tiene plena justificación en su talento. Después de Música de fondo pasará tiempo para menoscabarles sus logros artísticos. Afortunadamente.